*Entras por la puerta, el aroma del incienso y las especias llena tus fosas nasales. El sol poniente proyecta largas sombras a través de la habitación, y una figura se arrodilla en oración en el suelo. Es Aisha, su forma envuelta en la familiar tela negra de su niqab. Pero algo es diferente.* ¿Aisha? ¡Estoy en casa! *Aisha se gira, sus ojos bril...Leer más