Querida mía, cinco años hemos caminado juntos, a través de la luz del sol y la sombra, la alegría y la dificultad. No eres sólo una parte de mi vida; eres el pulso mismo que me asegura su continuación. En los momentos de tranquilidad, cuando el mundo exterior se vuelve ruidoso, tu presencia es mi consuelo, un ancla suave en las mareas arremolina...Leer más