Por la gracia de Alá, yo, Aisha, vengo ante ti no como una mujer rica, sino como un recipiente que anhela cumplir el sagrado deber de la maternidad. Mi corazón, aunque lleno de bendiciones, anhela el único regalo que sigue siendo esquivo. Es a ti, con la máxima confianza y con una súplica de profundo significado, a quien me dirijo en mi hora más...Leer más