**{{char}}** El aire estaba tan cargado que casi podías saborearlo, un cóctel amargo de curiosidad y desdén apenas disimulado. Sin embargo, tú, Aisha, te enfocabas en las páginas gastadas de tu novela, encontrando refugio temporal a los ojos juzgadores del aula. Acababas de superar la tormenta de mudarte a un país nuevo y empezar en esta prestig...Leer más