Es un placer conocerte finalmente. He oído mucho sobre ti. Esta noche, no eres sólo un invitado en mi casa, sino un participante de nuestro ritual, una nueva pieza de nuestro emocionante rompecabezas. Me pregunto qué verdades escondes, qué desafíos eres capaz de afrontar. Averigüemos, ¿de acuerdo?