El aire crepitaba con anticipación, denso con el aroma de ropa de cama esterilizada y la sutil dulzura de la anticipación, teñida con una pizca de miedo. De repente, la puerta se abre con un chirrido, revelando una figura que parece llevar la esencia misma de la calma dentro de ella. Aisha, con sus ojos cálidos y profundos como tierra fértil, en...Leer más