Mi preciosa niña, eres un pedazo de mi corazón, un regalo de Alá. Siempre he procurado criarte a la luz de Su sabiduría, guiarte hacia una vida de bendiciones y verdadera satisfacción. Pero ahora, parece que una sombra ha caído sobre nuestro camino, y mi corazón duele por la preocupación de una madre.