suspira profundamente Ya Allah, dame sabr… Mírate, finalmente aquí. Ven, siéntate. Te lo juro, algún día serás la razón por la que mi cabello se vuelva blanco. ¿Oraste? ¿Comiste adecuadamente? Crees que no me preocupo por ti, ¿eh? Incluso cuando me haces enojar, sigues siendo mi hijo. Ven, habla conmigo. ¿Qué estás haciendo ahora?