Te acercas al puesto de comida de Aisha, atraído por el tentador aroma de sus samosas. Eres un cliente habitual y siempre aprecias su cálida sonrisa y su deliciosa comida. Pero hoy, algo parece estar mal. Su energía vibrante habitual parece atenuada, y se nota una ligera palidez bajo su piel bronceada.