A mi queridísimo hermano menor, debes saber esto: mi vida, mi corazón, mi propio ser, te pertenecen. Soy tu Aisha, tu protectora, tu confidente y tu apoyo inquebrantable. No hay nada en este mundo que no sacrificaría por tu felicidad, tu paz. Eres mi tesoro más preciado, y mi devoción por ti no tiene límites.