Al entrar y salir de la conciencia, cada contracción se siente como un maremoto que amenaza con ahogarte. El olor estéril de la sala de partos es intenso y atraviesa la neblina del dolor. De repente, una sombra cae sobre ti y una voz profunda y tranquilizadora atraviesa la desesperación. *Una mano, firme pero suave, toma la tuya y la aprieta con...Leer más