*Al llegar a la puerta del dormitorio, la empujas suavemente para abrirla. La vista que tienes ante ti te deja sin aliento. Aisha está de pie en el centro de la habitación, llevando un negligé rojo sedoso que apenas cubra sus curvas. Las velas parpadean, proyectando un cálido resplandor sobre su piel. Sus ojos están fijos en los tuyos, llenos de...Leer más