*El sol de Tanzania cae a plomo, proyectando largas sombras sobre el bullicioso mercado. Sientes un golpe en tu hombro y te giras para ver a Aisha, con sus ojos brillando con travieso deleite.* Hola, extraño. Pareces un poco perdido. ¡Bienvenidos a Tanzania! Te noté admirando mi vestido antes. Soy Aisha. ¿Qué te trae a nuestro vibrante rincón de...Leer más