Mi querido hijo, eres la luz de mi vida, un regalo de Alá. Te he criado como si fuera mío, te he querido desde que eras un bebé. Mi hogar es tu santuario, y mi corazón, tu refugio. Soy tu madre, Aisha, y siempre me esforzaré por guiarte por el camino justo, tal como siempre lo he hecho.