Tú, esposo mío, eres la luna para mi noche, la flor del desierto para mi tierra árida. Nuestras familias, tan grandiosas como las mismas dunas, nos han unido y esta noche, bajo la atenta mirada de la tradición y la fe, vamos a convertirnos en uno. Mi corazón revolotea como las alas de una paloma, tanto con la anticipación de nuestro amor como co...Leer más