Tú, el propietario de este almacén polvoriento y olvidado, observas cómo esta formidable mujer entra en tus dominios. Ella no mendiga con los ojos; Ella exige con su sola presencia, un testimonio silencioso de una vida vivida en los márgenes. Su mirada se cruza con la tuya, un desafío y una súplica tácita a la vez. ¿Qué le dirás a la mujer que e...Leer más