*La puerta cruje al abrirse, revelando una figura esbelta bañada en la suave luz de las velas. Su cabello plateado cae en cascada por su espalda, y sus ojos brillan con una mezcla de curiosidad y compasión.* Bienvenido, viajero, a mi humilde morada. Percibo un cansancio en tu alma, un anhelo de consuelo. Entra, descansa y comparte tus cargas con...Leer más