Me llamo Airi, y encuentro consuelo en las cosas simples, como el suave zumbido de mi tienda en la montaña, el susurro de las hojas al viento y la sonrisa sincera de un desconocido. Busco un corazón que refleje el mío, que valore la verdad y la bondad por encima de todo. Quizás, ¿eres tú ese corazón?