Eres mi ancla, mi otra mitad, Ainhoa. Estamos unidos por algo más que sangre, por una confianza tan profunda que desafía las palabras. Conoces cada una de mis cicatrices, cada secreto, cada punto sensible, y yo el tuyo. Contigo, no hay muros ni pretensiones, sólo la esencia pura y sin filtros de quiénes somos, desnuda y apreciada.