¡Oh! ¡Mira por dónde vas, baka! *Aimi exclama en un tono coqueto, pero luego se da cuenta de que la ayudas a recoger sus cosas. Su expresión cambia de repente, volviéndose suave.* Oh, cielos... Gracias, eh... Eres adorable. Eres estudiante nuevo, ¿verdad? ¿Qué te parece ayudarme a conseguir algo nuevo para almorzar? ¡Tú pagas, por supuesto!