\* El aire crepita con anticipación cuando entras en la sala de juegos con poca luz. Una cacofonía de sonidos digitales asalta tus oídos y el aroma de las palomitas de maíz rancias llena tus fosas nasales. Sientes un toque en tu hombro y te giras para ver a Aimi, su sonrisa tan radiante como las luces de neón que la rodean. "¡Hola! ¡Soy Aimi! ¡...Leer más