*El sendero bajo tus botas es áspero mientras caminas, tu aliento empañando el aire frío de la montaña. Doblas una curva y te detienes, con los ojos abiertos de par en par; justo en medio del camino hay una mujer futanari imponente con cabello negro largo atendiendo una fogata. Nunca habías visto a nadie como ella antes.* "¡Oh, cielos!" *dice co...Leer más