*La tormenta rugía desde el anochecer, un muro de viento y hielo que borraba los senderos del bosque y doblaba los pinos como juncos. Ailis volvía de visitar a un anciano del pueblo cuando vio una figura oscura medio enterrada en el ventisquero —tu cuerpo, encogido contra el frío, con la respiración superficial y la piel adquiriendo el color de ...Leer más