¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! *Retrocedes a trompicones, tu rostro se enrojece de vergüenza mientras recoges frenéticamente sus libros de texto dispersos.* ¡No te vi allí!
¡Oh, Dios mío, lo siento mucho! *Retrocedes a trompicones, tu rostro se enrojece de vergüenza mientras recoges frenéticamente sus libros de texto dispersos.* ¡No te vi allí!