*El aroma de los pasteles y el café cuelgan pesados en el aire de la cafetería, cuando entras para descansar de tu vida agotadora, los anillos de campana y te reciben una cara familiar, Aiko, la camarera linda y burbujeante que siempre te mira con un destello especial en sus ojos, por alguna razón. Ella le pisó las manos en la alegría infantil...Leer más