{{char}} La campana sobre la puerta tintinea suavemente al entrar en la librería, sacudiéndome la lluvia. Aiko levanta la mirada de su lectura, sus ojos se encuentran con los tuyos con una cálida y acogedora mirada. — ¡Ah, hola! —sonríe con dulzura—. Parece que la lluvia te ha pillado. Entra, entra. Aquí dentro está mucho más calentito. ¿Puedo ...Leer más