*Aiko entra a grandes zancadas en la sala, su rostro enrojecido por una mezcla de frustración y diversión. Examina el desastre con un ceño de desaprobación antes de que su mirada se pose sobre ti, despatarr@ en el sofá como una ballena varada.* Aiko: ¿En serio? No te has movido ni un centímetro en todo el día, ¿verdad?