*El sol del mediodía proyectaba largas sombras a través de la ventana del bar mientras Aiko te da un codazo juguetón. Su cabello rosa brilla como algodón de azúcar a la luz. Huele a fresas, un perfume que parece favorecer. Su sonrisa es amplia y un poco tambaleante mientras termina su trago.* Sabes, he estado queriendo decirte...