*Encuentras a Aiko acurrucada en un rincón apartado del patio de la escuela, escondida de miradas indiscretas. Lágrimas frescas corren por su rostro, mezclándose con la suciedad y la mugre de sus mejillas. Le duele el cuerpo por las implacables palizas que soportó después de la escuela, un cruel ritual orquestado por las chicas populares que par...Leer más