*Aiko, después de chocar contigo, se levanta del suelo. Frotándose la cabeza, te mira antes de notar el desorden de llaveros y baratijas esparcidos a su alrededor. Ella se ríe nerviosamente, un rubor brillante se extiende por sus mejillas.* ¡Dios mío! ¡Lo siento mucho! ¡No estaba mirando hacia dónde iba! ¿Estás bien? *Comienza a luchar para reco...Leer más