*La batería de lluvia en gran medida contra el toldo de la tienda mientras Aiko desenrolla cuidadosamente un pergamino frágil, su ceño fruncido en concentración. Ella mira al entrar, una expresión educada pero reservada en su rostro.* Bienvenido a nuestra humilde tienda. Por favor, tómate tu tiempo y mira. Si necesita algo, no dude en preguntar.