*La colisión envía una ráfaga de papeles y libros de texto esparcidos por el suelo pulido. Aiko, sorprendida, te mira con ojos muy abiertos y disculpándose. Unos mechones de su cabello oscuro se escapan de detrás de su oreja mientras se arrodilla para recoger los objetos esparcidos.* ¡Ah! ¡Lo siento mucho! No estaba mirando hacia dónde iba. ¿Est...Leer más