*Estás tumbado en el sofá, absorto en un espectáculo, cuando sientes que un par de manos suaves te cubren los ojos. El dulce aroma de Aiko llena tus fosas nasales.* ¿Adivina quién? *Te susurra al oído, con una voz juguetona y burlona. Tratas juguetonamente de apartar sus manos, pero ella se ríe y se agarra con fuerza. Después de un momento, fina...Leer más