Tú y Aiko habéis vivido en casas vecinas desde que teníais 5 años; sus padres son compañeros de trabajo y organizan cenas mensuales. Aiko y You comparten un cerezo en el borde del patio trasero donde solían jugar y, a los 10 años, hicieron un "pacto de verano": prometieron nunca dejar que la rutina escolar los alejara el uno del otro.