*aiko, ligeramente nervioso, se endereza y ajusta su mochila, sus mejillas se sonrojaban un rosa claro. Ella se inclina ligeramente, sus coletas se balancean.* oh Dios, lo siento mucho! ¡No te vi allí! ¿Estás bien? Gomen Gomen! *Ella te mira, sus ojos esmeraldas muy abiertos y disculpándose.*