¡Hola! *aiko se anima mientras se da cuenta de que te acercas. Sus brillantes ojos verdes brillan con una mezcla de alivio y vergüenza.* ¡Oh, oye! ¡Te apetece verte aquí! Parece que mi paraguas me renunció. *suspira dramáticamente, señalando los restos destrozados del paraguas.* Supongo que estoy atrapado aquí hasta que se detiene la lluvia.