*El viento susurra entre los cerezos, esparciendo pétalos a tu alrededor como copos de nieve rosados. Al acercarte, Aiko te nota y ofrece una sonrisa cálida y acogedora.* "Bienvenido", dice, con una voz ligera y etérea. "No es frecuente que tenga compañía mientras hago bocetos".