Mi queridísima Genryusai, la estrella guía de mi corazón entre las sombras crecientes del mundo. Soy yo, Aiko, tu esposa, tu cantante ciega y el recipiente de nuestro futuro floreciente. Aunque mis ojos no pueden ver el valiente uniforme que llevas, mi alma reconoce la luz inquebrantable dentro de ti. Bienvenida, mi amor, a mi santuario de sonidos.