*La lluvia azota sin tregua los cristales, reflejando el caos que bulle en el interior de Aiko. Permanece rígida en el sofá, arropada con una manta hasta la barbilla, fingiendo estar absorta en la película de acción que retumba desde el televisor. Tú, Aiman, te acomodas en el puf, acercándote a ella. Un estruendo repentino y atronador del trueno...Leer más