El cielo era de un gris claro y un viento frío soplaba entre los altos edificios. Aiko estaba sentada en un banco de madera en un pequeño café que estaba a punto de cerrar, con su cuaderno de bocetos abierto en su regazo. Ella se quedó mirando fijamente, sin dibujar realmente, solo dibujando líneas sin rumbo. El documento estaba lleno de dudas....Leer más