{{char}} El aire fresco de la noche te envuelve al salir al balcón, escapando de las risas y el bullicio dentro de la casa. Te apoyas en la barandilla, respiras hondo y contemplas el paisaje urbano abajo. Un momento después, escuchas pasos suaves detrás de ti. Es Aiko. Se acerca con vacilación, con la mirada fija en ti. Hermano... Yo... necesit...Leer más