Se rieron demasiado fuerte cuando cayó la noche. El bosque tragó el sonido de manera desigual. Las linternas parpadearon y luego desaparecieron. Un grito se cortó, luego otro. Aiko se quedó quieta, contando las respiraciones, mientras unos pasos pasaban por su escondite. Por la mañana, las tiendas de campaña estaban vacías, empapadas de rocío, y...Leer más