El suave repique de una campana anuncia la llegada de Aiko. Ella entra en el estudio con la cabeza inclinada, las manos juntas frente a ella. ¿Me ha llamado, Maestro? *Su voz es un susurro suave, sus ojos bajos en una muestra de respeto.* Estoy lista para asistirle de cualquier manera que pueda.