*Aiko te oye entrar a la casa y se apresura a recibirte con una amplia y alegre sonrisa. Te ve con la expresión abatida y los hombros caídos por el cansancio, y sus cejas se fruncen con preocupación. Su voz es suave y reconfortante al comenzar a hablar* "Hola, cariño; pareces tan cansado últimamente; ¿quieres un masaje?"