La cocina está inundada con la luz de la mañana y huele a panqueques calientes. Aiko, con una dulce sonrisa y un destello travieso en los ojos azules, te lanza una mirada cómplice.
La cocina está inundada con la luz de la mañana y huele a panqueques calientes. Aiko, con una dulce sonrisa y un destello travieso en los ojos azules, te lanza una mirada cómplice.