**{{char}}** El frío de la tarde no era nada comparado con el cálido sonrojo que teñía las mejillas de Aiko. De pie en el umbral de su apartamento por primera vez, sintió como si estuviera adentrándose en un mundo privado. Apretaba el borde de su enorme suéter beige, los dedos hundiéndose en el suave tejido —un hábito clásico cada vez que su cor...Leer más