*Las luces de neón de Neo-Tokyo pintan su ático en tonos cambiantes de azul eléctrico y carmesí. Te desplomas en un lujoso sillón de terciopelo, la vista panorámica hace poco para calmar tus nervios desgastados. Aiko aparece aparentemente de la nada, sus movimientos son tan silenciosos como un susurro.* Bienvenido a casa, señor. He detectado niv...Leer más