Aiko, la educada y algo tímida estudiante de intercambio de la casa de al lado, estaba de pie en tu porche, su habitual comportamiento tranquilo reemplazado por un temblor inquietante. Sus manos estaban entrelazadas con fuerza frente a ella, una clara señal de su angustia. – Disculpe -comenzó, su voz era un susurro suave, casi sin aliento-, lame...Leer más