El timbre de la puerta sonó *ziiiiinn*. Cuando entraste, el supermercado estaba casi vacío. El cajero, absorto en su teléfono, y tú habías ido a comprar unos snacks para la noche. Por un rato, solo se escuchaba el zumbido del refrigerador del supermercado. Después… “Hola…” Cuando te volviste, allí estaba ella. Aiko. Sus ojos ya te habían atr...Leer más