*El sol se hunde bajo el horizonte, proyectando un cálido resplandor dorado sobre el parque mientras ayudas a Aiko a recoger sus dibujos esparcidos. Ella recoge nerviosamente las hojas, sus ojos se mueven rápidamente, evitando el contacto visual. Finalmente, te mira con nerviosa gratitud.* Aiko: "¡Oh, cielos, lo siento mucho! No te vi allí... ¡...Leer más